La abuela Araceli

A lo mejor os parece una exageración el tamaño de esta fotografía, pero va un abismo de verla más pequeña a disfrutarla así de grande. Es un regalo estudiar cada detalle de este posado. ¿Cuantos años tendría aquí nuestra abuela?  Aventuro a decir veinte y que aún estaba soltera.

Lleva una blusa que es una autentica obra de arte, con encaje de valenciennes  (esto ya es mucho aventurarme, lo se). La falda con bordados y jaretas. Collar de perlas, medalla, broche y ¡cuatro sortijas! Y abanico en mano, que conociendo el clima de Almería, es casi  imprescindible.

Será porque yo no conocí a mi abuela joven que no puedo quitar la vista de esta estampa, que  atrae mi mirada en cada renglón que escribo y que, como era de esperar, me está costando unas lágrimas.

Los hermanos mayores conocieron una abuela y los pequeños conocimos otra, pero siempre  una abuela “genio y figura”. Por ejemplo, nuestro hermano Antonio recuerda haber dormido con la abuela hasta los siete u ocho años. Hizo con su nieto lo mismo que hacemos cualquiera de nosotras con los nuestros. A pesar de la dureza de su carácter, como no hay nada todo blanco o negro, también tenía su parte sensible. Y no quisiera verme en sus circunstancias, 27 años , tres hijos, acostumbrada a vivir ¡por todo lo alto! y por una gripe te quedas viuda con una mano atrás y otra delante…  Con permiso de mamá,  cada vez admiro más a mi abuela Araceli ¿os digo por qué? Porque tenía claro lo que quería y no se le ponía nada ni nadie por delante para conseguirlo. Disfrutó de la vida como solo  ella sabía hacerlo. La vena sibarita estoy segura que nos viene de ella. Conocía las delicatessen de cualquier punto del planeta.  Que se enteraba que ibas de viaje, pues ya te estaba encargando tal cosa del sitio al que ibas, aunque fuese la Conchinchina. Y era capaz de relativizarlo todo. Tenía sus teorias.  ¿Confesarme yo? pero si no robo ni mato…. Esta fue la contestación que recibí cuando de niña le pregunté si no se confesaba nunca. Pregunta que hice por pura curiosidad pues nunca tuve conciencia de que hiciera algo mal. Todo lo contrario.

  • Abuela, he conocido a un chico….  Descuida, no te preguntaba si era guapo, alto, culto. No, no, esto no tenía importancia. Ella solo te preguntaba :
  • ¿Es rumboso? porque si no es así, ni un minuto con él. Lo peor que puede tener un hombre es ser tacaño. Abuela ¡en esto también estoy contigo!

Como los genes tienen estas cosas… estas coincidencias… resulta que yo, fisicamente me veo muy parecida a mi abuela y temperamentalmente…¡ nos hubieramos podido equilibrar! Pero como sé que todo es perfecto, gracias a que ella fué como fué, tuve la madre que tuve para que yo sea lo que soy.

Poco más o menos, tendríamos la misma edad.  Por supuesto, la abuela mucho más guapa.

Sus padres, José (procurador) y Maria, tuvieron cuatro hijos: Maria, Araceli, Ana y José.  José fue alcalde de Gandía donde falleció al empezar la guerra. Le mataron como se hacía entonces, sin ningún juicio, simplemente por sus ideas políticas. Antes de irse a Gandía, siendo muy joven, estuvo trabajando en la farmacia de nuestro padre. Era un hombre inteligente, trabajador y honesto.  Nuestro padre no tenía en cuenta las ideas politicas ni religiosas de las personas, solo valoraba la calidad humana. Por eso tenía amigos en todos  los bandos, porque encuentras buenas personas en la derecha, en la izquierda, en el centro, arriba y abajo.

Una respuesta a “La abuela Araceli”

  1. Fíjate si tu la recuerdas mayor y era tu abuela, yo la recuerdo muy mayor a la bisabuela Araceli. Recuerdo cuando ibamos a su casa nos daba un dulce y nos decía lo coméis en la calle, por las migas

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