El primer clan

Pensamiento:

No es lo mismo reaccionar que responder.

 

El primer clan Estévez

Papá José y mamá Clotilde.

 

 

Papá  José (Pontevedra, 1850)  Mamá Clotilde (Pontecaldelas, 1864)

Estas fotografías de papá José y mamá Clotilde siempre han estado presidiendo el cuarto de estar de nuestros padres.

Con ellos empezó el Clan Estévez. Una familia que fue creciendo y creciendo…

Aún teniendo conocimientos familiares muy anteriores a ellos, como ireis viendo, vamos a partir de nuestros abuelos porque el Clan de los Estévez comenzó en Pontecaldelas el 18 de abril de 1887, fecha en la que contrajeron matrimonio.

 

 Nuestro abuelo.

José Estévez Fernández, papá José,  nació en Pontevedra el 19 de marzo de 1850. Hijo de José Estévez Méndez, farmacéutico y de Rosa Fernández Feijoo. Estudió la carrera de medicina en Santiago de Compostela y Madrid.

Papá José y su familia vivían en Pontevedra. Tuvo varios destinos como médico hasta que llegó a Pontecaldelas, donde conoció a una jovencita 14 años menor que él. Se casaron en 1887 y allí se quedó para siempre. Siempre ejerció de médico y por muchos años de alcalde.

Nuestra abuela

Mamá Clotilde, (Antonia Aurelia Caridad Clotilde Julia), hija de Gregorio Fernández Antón y Gumersinda Peregrina Orge Portela, fue la mayor de 8 hermanos. No se sabe con certeza el día de su nacimiento, aunque dada la costumbre de poner como nombre el santo del día, suponemos que nació el tres de junio de 1864, día de santa Clotilde.

Casose, como dicen los gallegos, con 21 años, en la capilla de la Sagrada Familia, oficiando la ceremonia su tío materno, D. Marcial Orge Portela.  Se quedaron a vivir con su madre hasta 1895, año en el que inauguraron El Molino, esa casa familiar tan maravillosa que todos hemos conocido. A la  fiesta de inauguración acudió “la flor y nata” de Pontecaldelas y Pontevedra. El acontecimiento seguro que saldría en los periódicos de la época.

Aquí vemos una mamá Clotilde jovencísima. No sé vosotros pero yo veo gran parecido con Paloma e Ingrid.

 

Primera foto. El Molino, recién terminado 1895. La fachada cambió con el tiempo. Todos la recordamos con baldosines verdes oscuros. Aún no está el jardín hecho. Falta la palmera!!

En la segunda foto podemos ya apreciar la palmera que plantó mamá Clotilde y que ha sido testigo de todas las vivencias de los Estévez.

Comienza la historia.

El texto entrecomillado está copiado de la tarjeta conmemoración encuentro Estévez del 2005.

 

“La familia.

“Esta historia empieza en el año 1887 cuando en la villa de Pontecaldelas, el 18 de “abril, contrajeron matrimonio don José Estévez Fernández (natural de Pontevedra y “destinado allí   como médico) y doña Clotilde Fernández Orge. Él era catorce años “mayor que ella y la había conocido siendo casi una niña. La esperó.  Al año de la boda “se inició la formación de la familia, con el nacimiento de Pepito, le siguió la primera “Elisita, que murió cuando tenía cinco o seis años, y luego fueron llegando Lucila, “Gregorio, Rafael, Elisa (a la que todos conocemos como Nenuxa), Marcial, Maruja, “Antonio, Fe, Carmela y Teresa (muerta a los ocho días de nacer).  Empezaron su vida “en la casa de la abuela Gumersinda, que sería siempre “la casa de allá”, situada donde “hoy está el Hotel “Las Colonias”.

“El 10 de mayo de 1921, cuando contaba 57 años de edad, murió la abuela, mamá “Clotilde, tan pronto que solo llegó a conocer a la mayor de los nietos, Palmira, hija de “Nenuxa, que tenía siete meses. A papá José, sin embargo, fueron bastantes los que le “conocieron pues, a pesar de la diferencia de edad, sobrevivió a su mujer veinte años: “murió el 28 de octubre de 1941 con 91 años. Todos los que tuvieron esa suerte lo “recuerdan con mucho cariño.

“Poco a poco, los hijos y las hijas, excepto Maruja y Fe, fundaron sus propias familias. “Las mujeres y también Marcial, encontraron a sus parejas en Puente Caldelas. Los “demás varones se fueron más lejos y casaron con 2 andaluzas (una de ellas mi “madre), 1 brasileña y 1 cubana. La familia aumentaba, aumentaba, hasta llegar a un “total de cuarenta y cuatro nietos, que a su vez contribuyeron a formar una gran tribu “de 109 bisnietos y 110 tataranietos, que no se han limitado a vivir en Puente Caldelas, “ni siquiera en la provincia, ni siquiera en Galicia: hay miembros que han nacido y “viven en Brasil, en Alemania, en los Estados Unidos, etc. Etc. ¿Podrían haberlo “sospechado aquellos dos contrayentes de 1887? (Datos del 2005).

INVITACION DE MAMA CLOTILDE

Nuestra  prima Engracia Vidal Estévez, conserva una tarjeta de invitación que envió mamá Clotilde a sus amistades con motivo de la inauguración. Era una joven de 31 años. Me gusta pensar cuanto disfrutaría mi abuela con el estreno de su casa, siendo tan joven y con una familia tan grande ya. Me la imagino preparando la fiesta, cuidando todos los detalles, sintiéndose orgullosa de su nuevo hogar. Estaría flamante, con su traje nuevo. A pesar de que en todas las fotos que existen de ella se la ve seria, yo se que era una mujer alegre, activa, emprendedora y muy cariñosa. Así que estoy segura que ese día fue un éxito, mamá Clotilde brilló y una vez más inundó con su energía el hogar de los Estévez.

Papá José, mi abuelo, llegaría tarde de visitar a algún enfermo, pero iría con la seguridad de que todo estaba perfecto. Conocía muy bien a su mujer y confiaba en ella. Sabía que era capaz de arreglárselas sola en las circunstancias más difíciles haciéndolas fáciles.

Mamá Clotilde  una mujer de espíritu inquieto, creativa, trabajadora, emprendedora y culta (se carteaba con los políticos de la época). Hay que tener en cuenta que esto acontecía a finales del siglo XIX, y que gracias a su iniciativa llegó la luz a Pontecaldelas, gestionando ella la hidroeléctrica. Llevaba el molino del pueblo, la tabacalera, el aserradero y su casa con diez hijos. Lástima que muriera tan joven, a los 56 años. Mi padre contaba que había ido a Pontevedra, cosa que hacía  con frecuencia pues solo estaba a 17 kilómetros, (hoy a 15).  Al regreso comentó que le dolía la cabeza y se acostó. La encontraron muerta. Un derrame cerebral. Papá José la sobrevivió 20 años.

 

Esta fotografía está hecha en enero de 1916, en el comedor de El Molino. Los pequeños posan con su regalo de Reyes. Nuestro padre vestido de explorador y un libro de cuentos en la mano. Carmela y Fé con sus muñequitos. El de Fé es más grande porque los Reyes habían llegado a casa de unos tíos con los que pasaba largas temporadas

Empezando por la izquierda: Lucila Blanca Felicidad (1891-1990),  Marcial Mario (1899-1974), José Gregorio( Pepito 1888) Rafael Víctor (1895-1976), Elisa Natividad ( Nenuxia 1896-1964)y Gregorio Joaquín Telmo (1893-1991). Abajo: Antonio Bernardo (1903-1984), María del Carmen (Carmela 1908-1991) con mamá Clotilde, Fe Esperanza Caridad (1906-1993) con papá José y María Clotilde (Maruja 1901-1987).

Diez hijos y habían fallecido dos, Elisa Aurea (1889-1894)  y Mª Concepción Teresa de Jesús (1910-1910).

Se aprecia muy bien la vitrina del comedor con la vajilla y en el ángulo de la derecha, parte de la mesa de los pequeños.

También se ve estupendamente el suelo de castaño ¡que aún dura!

Tío Pepito en esta foto ya tenía  27 años, es decir, que llevaba muchos años fuera de casa. Era Registrador de la Propiedad desde los 21 años, no pudiendo tomar posesión de la plaza hasta que cumplió los  23,  edad mínima exigida. Esos dos años estuvo ejerciendo de Juez, pues también era Juez.

Además de portento intelectual, como habréis visto, era una persona responsable y amante de su familia. Siempre ayudó económicamente a todos. A nuestro padre le pagó la carrera, incluida la estancia en Madrid, y según nos contó, su hermano era tan esplendido que vivió como un marajá. Y después le dio el dinero para montar la farmacia.

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