Adiós Semana Santa…

Pensamiento del día:

Sé como un niño: conéctate a la alegría, a la inocencia y fluye con la naturalidad que lo hace el Universo.

Una semana sin asomarme por aquí.  Ha sido una semana dedicada por completo a la familia. Hemos podido disfrutar de la compañía de Pepe y Choni, de Endeiba, Jua y Javierito, de Arturo y Toni, que ya son vecinos nuestros, y por supuesto de los que siempre tenemos a nuestro alrededor. Sin darnos cuenta, solo con haberlo deseado hace mucho, mucho tiempo, hemos conseguido esa comuna familiar que habíamos soñado.  Ya tenemos cinco casas en el mismo edificio y otra en el siguiente. Cada uno en su casa pero juntitos.

La Semana Santa se ha pasado volando entre paseos, torrijas y partidas de canasta. El jueves Santo, como  ya es tradición, ocupamos la tarde en hacer una tremenda fuente de torrijas. A Choni le parecían muchas pero solo dieron para cenar los de casa (8 en total) y alguno tuvo la suerte de poder desayunar también torrijas. No dio para más. El próximo año haremos el doble.

Aquí os pongo la receta por si alguien se anima.

Torrijas.

Pan del día anterior (mejor especial para torrijas).

Leche

Huevos

Azúcar

Canela

Aceite

Se parte el pan en rebanadas de un dedo gordo de grosor. Calentar la leche con azúcar y una ramita de canela. Empapar el pan en la leche y lo pones en un colador para que escurra la leche sobrante, que la puedes volver a utilizar. Este truco me lo ha enseñado Choni. Luego se pasan por el huevo batido y se fríen en aceite abundante y caliente. Hay que darles la vuelta con mucho cuidado. Cuando están doraditas, se sacan en un papel para escurrir el aceite. Y se rematan bañándolas en una mezcla de azúcar y canela al gusto. Yo las coloco poniendo una encima de otra para que el almíbar que van soltando impida que se sequen las de abajo.

Si alguien tiene ocasión de utilizar leche de cabra, ¡no lo olvidará! Eso sí que es la maravilla de las torrijas. Hacedme caso. Probadlo.

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