Rafael Diez Arroyal. Un héroe desconocido

Texto aportado por nuestra hermana Teresa, despues de años de investigación. Lo envió en su día a un periódico de Almeria.

De mi larga lista de “abuelos” hay dos que siempre han destacado, por lo menos para mí: Don Pedro de Castro 15.. – 1591) y don Rafael Díez Arroyal, 1802-1855.

Hoy quiero hablar de este último.

Rafael Díez Arroyal, médico militar. Hijo de médico, padre de médico y abuelo de médico. Y todos llamándose igual: Rafael Díez. Algo monótono.

Se pueden preguntar el por qué escribir sobre él. No creo que haga mucha falta explicarlo. A lo largo de su historia, los que lean este artículo, comprenderán lo que me ha llevado a sacar del olvido a una persona insigne de Almería e intentar que se le reconozca el acto heroico en el que perdió la vida.

Rafael Díez Arroyal nació en Almería el 11 de Enero de 1802. Fueron sus padres: Rafael Díez Román (1772) y Josefa Arroyal (1773), que se habían casado en la Iglesia Catedral de Almería el 5 de mayo de 1799. Rafael Díez Román, era médico habiendo estudiado la carrera en la Facultad de Granada.

 

El Rafael que nos ocupa, era un hombre alto, de pelo castaño y ojos azules. Por lo que he leído en una serie de documentos, debió de ser un hombre guapo y apuesto.

Era de una familia que debía de ser adinerada ya que pudo estudiar una carrera cosa, que en aquellos tiempos, no estaba al alcance de todos. Y, sobre todo, los que no vivían en una ciudad universitaria, como era, por aquellos años, Almería.

Tanto él como su familia, eran cristianos viejos. Y el padre presentó el correspondiente certificado de que “estaban limpios de toda mala raza, ni corría por sus venas ni sangre de mulatos,  ni judía, ni de ninguna otra secta”. Y que no habían tenido “oficios viles…” y que no “habían sido castigados por el Santo Tribual de la Inquisición”.

 

Como su padre y creo que como su abuelo, se decantó por la carrera de medicina. Pero lo que aún no he podido saber es el por qué se fue a Valencia a estudiar dicha carrera.

Estando allí se vio implicado en la defensa de la ciudad. En el certificado que tuvo que presentar su padre, hizo hincapié de que no había pertenecido ni colaborado a la llamada “Milicia Nacional Voluntaria” ni a ninguna sociedad clandestina prohibida por las Leyes.

 

Fue condecorado por el Rey Fernando VII con la Medalla al Valor en 1823. (Adjunto fotografía de dicha medalla).

 

Estando en Valencia, fue hecho prisionero por los argelinos y estuvo preso durante un año. Cuando fue rescatado, volvió a Valencia y terminó su carrera de medicina.

 

Fue declarado Benemérito de la Patria, en Grado Heroico, además de que también prestó sus servicios durante una epidemia de cólera morbo en esta provincia en 1834.

 

Prestó, igualmente, servicios en el Regimiento provincial de Jaén durante su permanencia en la ciudad, como médico, ya que dicho destacamento carecía de ello.

 

Trasladado a Almería, estuvo prestando servicios médicos en el Hospital Provincial, sin emolumento alguno. Trabajaba por amor al prójimo, sin importarle las horas en las que tuvo que prestar sus servicios. Trabajó día y noche con esmerado celo y heroica abnegación, sin descanso alguno, cuando la asistencia de los enfermos así lo requería, tanto en el hospital militar como con la población civil. Especialmente dedicó sus esfuerzos a los pobres, a los que atendió con manifiesto cariño y abnegación.

 

Durante mucho tiempo ejerció las funciones de Forense, del que carecía el Hospital.

Hay un Oficio de Don Domingo Tomás Ochotoena, Brigadier y Gobernador Militar y Comandante de la Plaza de Almería, haciendo una loa a la profesionalidad y dedicación del Doctor en medicina y cirugía Don Rafael Díez Arroyal.

 

Hizo el Doctorado en Medicina y Cirugía en el Real Colegio de San Carlos de Madrid (Hospital de San Carlos, hoy Museo Reina Sofía).

 

Fue Vocal y después Secretario de la Junta de Beneficencia del Hospital Provincial de Santa Maria Magdalena.

 

Publico varios trabajos de suma importancia, uno de ellos custodiado por el Archivo Nacional de Madrid.

“EL HIDROCELE” publicado     en el Real Colegio de San Carlos de Medicina y Cirugía.

Y el otro, que está en los Archivos de la Universidad Complutense de Madrid, publicado el mismo año: “LAS AGUAS EN LOS BAÑOS DE SIERRA ALHAMILLA”. Ambos trabajos se publicaron en 1844.

En 1849 fue destinado a Barcelona. No sé demasiado sobre este destino. Lo he encontrado en el expediente académico de su hijo, de su hijo, mi bisabuelo, Rafael Díez Cano.

 

VIDA PERSONAL.

 

Como cualquier persona, tuvo su vida privada. Sé que se casó dos veces, aunque del primer matrimonio sólo tengo la referencia que hace su suegro en la petición de mayor pensión. Es algo que tengo pendiente de investigar en Almería.

Después se casó con mi tatarabuela: Mª Manuela Cano Alonso. Tanto ella como sus padres eran oriundos de Huercal-Overa. El padre, Don Alfonso Manuel Cano fue un abogado de mucho renombre y prestigio en Almería.

En 1849 vivían en la Rambla de Gorman (creo que en la actualidad es la calle de la Reina)

Tuvieron 7 hijos: Doña Mª Josefa, doña Carolina, doña Ángela, don Rafael (mi bisabuelo), doña Manuela, don Alfonso y doña Mª Dolores.

 

Me da mucha pena y mucha rabia, leer las solicitudes que escribió mi abuelo, incluso a la Reina Isabel II, solicitando una subida de categoría (¡sin sueldo!), haciendo ver a su Majestad que no cobraba nada por su labor benemérita y que trabajaba muchísimo.

 

En el año 1855 se declara en Almería una tremenda epidemia de cólera morbo; que no es la primera en la que nuestro héroe colabora.

 

Debía de ser uno de los pocos médicos militares que había en ese momento. Por documentos que tengo, debió de trabajar sin descanso, hasta que pasó lo inevitable.

 

Se contagió y murió a las pocas horas, llevándose con él, por contagio, a su mujer, doña Mª Manuela Cano, a un hijo de ambos, don Alfonso Díez Cano y a su suegra doña Josefa Alonso.

 

Dejó seis hijos, algunos muy pequeños, como doña Dolores, que debía de tener cinco o seis años, y a mi bisabuelo don Rafael Díez Cano, que tenía doce años.

 

Tengo un documento, en los que el abuelo de todos ellos, don Alfonso Manuel Cano solicita como Tutor Curador Testamentario de los huérfanos de don Rafael Díez Arroyal, una mayor pensión. Lo que me hace pensar que la pensión debía de ser penosa.

 

Después de una vida dedicado a socorrer y cuidar de infinidad de enfermos, tanto militares como civiles de cualquier condición, este hombre, después de muerto, pasó a un completo olvido.

 

Y queriendo reivindicar su memoria y su nombre, es por lo que he escrito esta pequeña reseña. Para que los ciudadanos de Almería sepan quién fue

 

DON RAFAEL DÍEZ ARROYAL.

 

Encuentro de la familia Estévez en Pontecaldelas 02-08-05

El 2 de agosto del 2005 tuvo lugar un encuentro de la familia Estévez en Pontecaldelas.  Asistimos  miembros de todas las edades y muchos vinieron de muy lejos. Creo merece la pena dejar aquí constancia de esa reunión tan entrañable, pues aunque faltaron muchos fuimos capaces de reunirnos 119 descendientes de papá José y mamá Clotilde, los iniciadores del clan.

Engracia y Cloti (tio Pepito) fueron las artífices de la reunión y nos entregaron un librito precioso con una breve historia de la familia y la relación de todos los asistentes.

Estas son las tapas del libro. El interior os lo copio a continuación:

Puente Caldelas, 2 d agosto de 2005

Queridos primos:

Nos produce una enorme alegría que hayamos sido capaces de renirnos en un porcentaje bastante elevado del total que formamos la gran familia descendiente de papá José y mamá Clotilde.

Tenemos los antecedentes de 1993 y 1994, fechas que todos recordaremos poque también celebramos unas reuniones numerosas. De los asistentes de entonces faltan bastantes por imperativo de la vida y de los años. Su recuerdo, sin embargo, está muy presente en muchos de nuestros corazones. Y como compensación, bastantes de los que asisten hoy no lo hicieron entonces, algunos porque no pudieron y otros porque, también por imperativo de la vida, no habían nacido en aquellas fechas.

Vamos a hacer una especie de resumen-recuento de los componentes familiares que viven en la actualidad, por orden cronológico de estirpes y sumando también los conyuges.

Rama Estévez Márquez (Pepito-Elvira). Suman 20 y asisten 12.

Rama Vidal Estévez (Lulila-Atilano). Suman 18 y asisten 6.

Rama Estévez Parada (Gregorio-Carmiña). Suman 70 y asisten 34.

Rama Estévez Rodriguez (Rafael-Esperanza). Suman 11 y asisten 2.

Rama Lois Estévez (Nenuxa-Manolo). Suman 56 y asisten 21.

Rama Estévez Rodriguez (Marcial-Carmiña). Suman 12 y asisten 12.

Rama Estévez Díez (Antonio-Araceli). Suman 54 y asisten 28.

Rama Casas Estévez (Carmela-José). Suman 11 y asisten 4.

Si no hemos cometido error en la suma y suponiendo que tengamos bientodos los datos, el total de descendientes de nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos, respectivamente, suma 252 vivos. ¡No está mal como contribución al aumento demográfico español! Y toda esta cosecha ha tenido lugar a lo largo de los ciento dieciocho años desde que don José y doña Clotilde contrajeron matrimonio en esta villa de Puente Caldelas, en 1887.

Doce hijos, 44 nietos, 109 bisnietos y 110 tataranietos. Es el hermosos total de 275. Vivimos todavía 252. Murieron los 12 hijos, ya nombrados, 9 nietos (Elvirita 1ª, Fernando, Tataya, Goro, Manolo, Encarnita, Chano, Rafael y Palmira), 1 bisnieto (Paulo) y 1 tataranieto (Martín).

Breves apuntes para una historia familiar

  1. La familia

Esta historia empieza en el año 1887 cuando aquí, en la villa de Puente Caldelas, el 18 de abril, contrajeron matrimonio don José Estévez Fernández (natural de Pontevedra y destinado aquí como médico) y doña ClotildeFernández Orge. Ël era catorce años mayor que ella y la había conocido siendo casi una niña. La esperó. Al año de la boda, se inició la formación de la familia, con el nacimiento de Pepito; le siguió la primera Elisita, que murió cuando tenía cinco o seis años, y luego fueron llegando Lucila, Gregorio, Rafael, Elisa (a la que todos conocemos como Nenuxa), Marcial, Maruja, Antonio, Fe, Carmela y Teresa (muerta a los ocho días de nacer). Empezaron su vida en la casa de la abuela Gumersinda, que seria siempre “la casa de allá”, situada donde hoy está el Hotel “Las Colonias”.

El 10 de mayo de 1921, cuando contaba 57 años de edad, murió la abuela, mamá Clotilde, tan pronto que sólo llegó a conocer a la mayor de los nietos, Palmira, hija de Nenuxa, que tenia siete meses. A papá José, sin embargo, fuimos  bastantes los que lo conocimos pues, a pesar de la diferencia de edad, sobrevivió a su mujer veinte años: murió el 28 de octubre de 1941 con 91 años. Y todos los que tuvimos esa suerte, lo recordamos con mucho cariño.

Poco a poco, los hijos y las hijas, excepto Maruja y Fe, fundaron sus propias familias. Las mujeres y también Marcial, encontraron a sus parejas asquí mismo. Los demás varones se fueron más lejos y casaron con 2 andaluzas, 1 brasileña y 1 cubana. La familia aumentaba, aumentaba, hasta llegar a un total de cuarenta y cuatro nietos, que a su vez contribuyeron a formar una gran “tribu” de 109 bisnietos y 110 tataranietos, que no se han limitado a vivir en Puente Caldelas, ni siquiera en la provincia, ni siquiera en Galicia: hay miembros que han nacido y viven en Brasil, en Alemani, en los Estados Unidos, etc. etc. ¿Podrían hberlo sospechado aquellos dos contrayentes de 1887?

2. La casa

En 1895 se trasladaron al “Molino”, cuando ya habían nacido los cinco primeros hijos, fue la tía Nenuxa la que “inauguró” los nacimientos en esta nueva casa y a ella siguieron los otros seis. Los que no habéis tenido la suerte de conocerla cuando estaba habitada y cuidada, no podéis imaginar lo que sentimos al comparar el estado en el que ahora se encuentra con aquellas épocas llenas de vida y… de chiquillos. En las escrituras, papeles etc., figura como “Los Molinos”.

Esta nueva casa fue edificada por nuestros abuelos en terrenos pertenecientes a mamá Gumersinda, donde ya funcionaban unos molinos harineros. En la fachada norte figura la fecha: 1895. La capacidad empresarial de mamá Clotilde, con el apoyo de papá José, los llevó a construir una fábrica de electricidad en 1906 (con lo que Puente Caldelas fue uno de los pimeros municipios que contó con luz eléctrica) para lo que tuvieron que hacer, desde la Calzada, la presa (a la que nos caíamos alguna vez la mayoría de los que éramos niños entonces), y unos aserraderos de madera. El resto de la finca se dedicaba al cultivo de maíz, frutales, las verduras de cada época del año, etc.

Los mayores recordamos todavía el sonido de la turbina, que arrullaba nuestros sueños, pues se oía durante la noche, y el olor característico de la madera y su serrín, que nos lleva a evocar el Molino cuando en la actualidad pasamos cerca de algunos aserraderos. La vagoneta en la que transportaban los troncos sirvió muchas veces para nuestros juegos.

La casa se amplió en dos ocasiones: en la primera se construyó la parte de la cocina y se amplió el comedor. Donde originalmene se enconraba la cocina, se hizo el espacioso cuarto de baño que a todos nos ha asombrado por su tamaño. En la segunda modificación, en 1935, se añadió el ala de la izquierda, a la que se llega por una puerta que abrieron en el comedor.

El aspecto externo de la casa no fue siempre el de los azulejos verdes que es el que todos hemos conocido: al principio eran una especie de rombos estucados en las paredes exteriores. Muchos sitios de la casa y de la finca tienen sus nombres propios, por ejemplo, la “acera del Registro”, a donde nos mandaban ir a los niños cuando estábamos dando la lata a los mayores. Se llamaba así por haber servido de entrada al Registro de la Propiedad durante el tiempo que desempeñó ese cargo el tio Atilano, antes de marchar a Cambados. La otra acera es “la del cuarto de costura” o “debajo del balcón” pues, efectivamente, hay un espléndido balcón al que da también la sala.

El camino de las Bouzas estaba cubierto por unas hermosas viñas, sostenidas por pilares de granito. Al llegar a la primera bifurcación después de la recta, se podía tomar el “camino de abajo”, que iba paralelo a la presa. Es un paseo a la sombra de muchos árboles (robles, castaños, etc.) Siguiendo el camino inicial, ya en cuesta, se llegaba a otra bifurcación (por donde se instalaba el “palleiro”). El camino de la izquierda era el de “la mina”, hacia el manantial de un agua riquísimay fresquísima, que además servía de nevera para guardar durante algún tiempo los alimentos que necesitaban estar refrigerados. Al lado de la mina había una mesa de granito donde muchas veces se hicieron meriendas campesres. El de la derecha, más en cuesta, llevaba a las Bouzas. Casi hasta el final de sus días, papá José hacia el recorrido desde la casa y, antes de regresar, pasaba un rato sentado en un banco de granito a la entrada de las Bouzas, donde crecían los maíces.  Nos gusta recordar algunos nombres que se daban a ciertas partes de la finca, como frutales, cotiño, los prados, espaller, las escaleritas…

En el Molino se celebraron las bodas de Palmira con Alvaro D’Ors (el 8 de  septiembre de 1945) y de Nené con Félix Lis (el 2 de septiembre de 1946). Del Molino salieron para celebrar sus respectivas bodas en el Balneario Mª Isabel Casas, primero, y años después Mª Elisa Lois.

Allí nacieron todos los hijos del tio Gregorio (excepto el niño Fernandito, que murió con pocos meses). Manolo y Sila Vidal, José Pablo y Javier María Casas. Y allí murieron mamá Clotilde, papá José y antes que éste un hermano suyo, el tio Antonio.

Al morir tía Maruja en 1987 y, ya definitivamente, la tía Feíta en 1993, se ha ido haciendo cada vez más dificil, hasta llegar a la imposibilidad completa, el mantenerla en su esplendor. La pudimos cuidar hasta que falló el agua y la luz. Desde entonces, hará unos tres años, fue imposible. El jardin todavía da algunas rosas y otras flores, pese a no recibir más riego que la lluvia. La palmera tan característica de la finca la plantó la abuela en 1916. No sólo la parte construída sino la finca toda eran una auténtica maravilla. los frutales empezaron a resentirse tras la muerte de Marcial. La finca fue dejándose de cuidar ya en tiempo de tía Maruja (que sufría y evitaba ir por ella y tener que verla descuidada) pues en aquellos años no había quien se quisiera encargar de explotarla: la emigración a Europa hacía que no se encontraran jornaleros, por una parte, y por otra no se habían desarrollado todavía lo suficiente esas m áquinas que ahora limpian en menos que canta un gallo.


Se podrían decir muchas más cosas tanto de la familia como de la c asa, pero esta tarea queda para algún voluntario que pueda hacerlo mejor. Cosa curiosa, la tía Maruja murió en el año en que se cumplía el centenerio del matrimonio de los abuelos. Ella fue durante toda su vida el alma de la casa y de la finca, y fue a partir de su muerte cuando empezó el declive. ¿Tendrá alguna explicacion este hecho? La casa terminó de construirse, como se indica antes, en 1895. Como hemos visto, no le sentó bien cumplir cien años. Esperemos que el Ayuntamiento logre sus propósitos y contribuya a mantenerladándole utilidad cultural para beneficio del pueblo de Puente Caldelas.


hay muchos detalles sobre la casa y su construcción, incluyendo el precio y pormenores del contrato con los carpinteros, canteros, etc., y también sobre los moradores, en el libro de Mercedes Martínez Plasencia y Teesa Sánchez Rora, titulado Ponte Caldelas. Memoria escrita dun pobo. 1500-1936. Tomo IV: A vila de Ponte Caldelas: Configuración. Desenvolvemento urbanistico. Servizo de Publicacion. Deputación Provincial de Pontevedra. 2004.

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ASISTENTES A LA COMIDA DISTRIBUIDOS POR GENERACIONES

NIETOS de papá José y mamá Clotilde, con sus cónyuges -en su caso-.

Rama Estévez Márquez (Pepito y Elvira)

Cloti Estévez Márquez

Sisa Estévez Márquez

Pepin Estévez Márquez y Pili García Traviesa

Mª del Pilar Estévez Márquez y Refaat Shalaby

Rama Vidal Estévez (Lucila y Atilano)

Sila Vidal Estévez y moncho Chaves

Gracita Vidal Estévez

Rama Estévez Parada (Gregorio y Carmiña)

Pepe Estévez Parada y Marujita Rodriguez Toubes

Mercedes Estévez Parada y Jaime Boullosa

Mª del Carmen Estévez Parada

Teresa Estévez Parada

Conchita Estévez Parada

Rosa Mª Estévez Parada y Angel Gavilán

Mary Paz Estévez Parada y Angel Barreiro

Antonio Mª Estévez Parada y Esther Alvarez

Rama Estévez Rodriguez (Rafael y Esperanza)

Nené Estévez Rodriguez

Fe Estévez Rodriguez

Rama Lois Estévez (Nenuxa y Manolo)

Pilarita Bastida de Lois

Rama Estévez Rodriguez (Marcial y Carmiña)

José Antonio Estévez Rodriguez y Tere Cidoncha

Juan Manuel Estévez Rodriguez y Lala Martínez

Rama Estévez Díez (Antonio y Araceli)

Antonio Estévez Díez y Matilde Muñoz

Pepe Estévez Díez y Choni

Teresa Estévez Díez y Manolo Garcia Betegón

Mª José Estévez Díez y Eugenio Llorente

Cristina Estévez Díez y Pierre Marret

Araceli Estévez Díez y Félix Rouco

Manuel Estévez Díez y Pilar de la Esperanza

Rama Casas Estévez (Carmela y José)

Javier Mª Casas Estévez y Fernanda Martínez

Total: 26 nietos + 19 cónyuges = 45 de la primera generación

BISNIETOS con sus cónyuges, en su caso.

(Nietos de Pepito)

Julie Kraus Estévez

Joseph Locelace Estévez

Marta Somolinos Estévez

José Carlos Estévez García

Jorge Estévez García

(Nietos de Lucila)

Lila Chaves Vidal y Agustín Porras

(Nietos de Gregorio)

Angeles Estévez Rodriguez y Mario Iglesias

José Miguel Estévez Rodriguez y Cheta Losada

Cloti Estévez Rodriguez

Marta Estévez Rodriguez y Juan Manuel Bajo

Ana Estévez Rodriguez y Victor Garay arulo)

Margarita Boullosa Estévez

Rosa Mª (Pech) Gavilán Estévez

Marosa Carballal Estévez

Ton Estévez Alvarez y Silvia Abad

(Nietos de Nenuxa)

Miguel D’Ors Lois

Angel D’Ors Lois y Alicia

Paz D’Ors Lois y Gabriel Perez

Blanca D’Ors Lois

Pia D’Ors Lois

Elisa D’Ors Lois

Judith Lois Puente y Antonio Melero

Raúl Lois Puente y Chus

Alvaro Lois Puente

Mª Elisa Lois Bastida

Fátima Lois Bastida

Javier Lois Bastkida y Lourdes Estévez Martínez (nieta deMarcial)

(Nietos de Marcial)

Marcial Estévez Cidoncha y Rosana

Teresa Estévez Cidoncha y Marcos Muiños

Teesa Estévez Martínez y Pablo Lopez Fernández

Bea Estévez Martínez

Juanin Estévez Martínez

(Nietos de Antonio)

Macarena Estévez Muñoz

Rafa Hervás Estévez y Pilar Lopez Novoa

María Hervás Estévez

Ingrid Marret Estévez

Ignacio Rouco Estévez

Irene Rouco Estévez

Jorge Estévez de la Esperanza

Maria Estévez de la Esperanza

Paloma Estévez de la Esperanza

(Nieto de Carmela)

Fernando Casas Martínez y Melisa

TOTAL 43 bisnietos + 17 cónyuges = 60 de la segunda generación

TATARANIETOS

(Bisnieto de Pepito)

Mario Flores Somolinos

(Bisnieto de Lucila)

Andrés Porras Chaves

(Bisnietos de Gregorio)

Ivan Martínez Estévez

Loreto Abbara Gavilán

Daniel Roselló Boullosa

Jacobo Roselló Boullosa

Miguel Estévez Losada

Xurxo Estévez Losada

Alvaro Malvar Carballal

(Bisnietos de Nenuxa)

Pablo Pérez D’Ors

Alvaro Perez D’Ors

Noemi Rodriguez Lois

(Bisnietos de Antonio)

Endeiba Sangale Hervás

Jua Sangale Hervás

TOTAL 14 tataranietos (de la tercera generación)

Nietos y cónyuges: 45. Bisnietos y cónyuges: 60. Tataranietos: 14

TOTAL 119

 

 

 

La abuela Araceli

A lo mejor os parece una exageración el tamaño de esta fotografía, pero va un abismo de verla más pequeña a disfrutarla así de grande. Es un regalo estudiar cada detalle de este posado. ¿Cuantos años tendría aquí nuestra abuela?  Aventuro a decir veinte y que aún estaba soltera.

Lleva una blusa que es una autentica obra de arte, con encaje de valenciennes  (esto ya es mucho aventurarme, lo se). La falda con bordados y jaretas. Collar de perlas, medalla, broche y ¡cuatro sortijas! Y abanico en mano, que conociendo el clima de Almería, es casi  imprescindible.

Será porque yo no conocí a mi abuela joven que no puedo quitar la vista de esta estampa, que  atrae mi mirada en cada renglón que escribo y que, como era de esperar, me está costando unas lágrimas.

Los hermanos mayores conocieron una abuela y los pequeños conocimos otra, pero siempre  una abuela “genio y figura”. Por ejemplo, nuestro hermano Antonio recuerda haber dormido con la abuela hasta los siete u ocho años. Hizo con su nieto lo mismo que hacemos cualquiera de nosotras con los nuestros. A pesar de la dureza de su carácter, como no hay nada todo blanco o negro, también tenía su parte sensible. Y no quisiera verme en sus circunstancias, 27 años , tres hijos, acostumbrada a vivir ¡por todo lo alto! y por una gripe te quedas viuda con una mano atrás y otra delante…  Con permiso de mamá,  cada vez admiro más a mi abuela Araceli ¿os digo por qué? Porque tenía claro lo que quería y no se le ponía nada ni nadie por delante para conseguirlo. Disfrutó de la vida como solo  ella sabía hacerlo. La vena sibarita estoy segura que nos viene de ella. Conocía las delicatessen de cualquier punto del planeta.  Que se enteraba que ibas de viaje, pues ya te estaba encargando tal cosa del sitio al que ibas, aunque fuese la Conchinchina. Y era capaz de relativizarlo todo. Tenía sus teorias.  ¿Confesarme yo? pero si no robo ni mato…. Esta fue la contestación que recibí cuando de niña le pregunté si no se confesaba nunca. Pregunta que hice por pura curiosidad pues nunca tuve conciencia de que hiciera algo mal. Todo lo contrario.

  • Abuela, he conocido a un chico….  Descuida, no te preguntaba si era guapo, alto, culto. No, no, esto no tenía importancia. Ella solo te preguntaba :
  • ¿Es rumboso? porque si no es así, ni un minuto con él. Lo peor que puede tener un hombre es ser tacaño. Abuela ¡en esto también estoy contigo!

Como los genes tienen estas cosas… estas coincidencias… resulta que yo, fisicamente me veo muy parecida a mi abuela y temperamentalmente…¡ nos hubieramos podido equilibrar! Pero como sé que todo es perfecto, gracias a que ella fué como fué, tuve la madre que tuve para que yo sea lo que soy.

Poco más o menos, tendríamos la misma edad.  Por supuesto, la abuela mucho más guapa.

Sus padres, José (procurador) y Maria, tuvieron cuatro hijos: Maria, Araceli, Ana y José.  José fue alcalde de Gandía donde falleció al empezar la guerra. Le mataron como se hacía entonces, sin ningún juicio, simplemente por sus ideas políticas. Antes de irse a Gandía, siendo muy joven, estuvo trabajando en la farmacia de nuestro padre. Era un hombre inteligente, trabajador y honesto.  Nuestro padre no tenía en cuenta las ideas politicas ni religiosas de las personas, solo valoraba la calidad humana. Por eso tenía amigos en todos  los bandos, porque encuentras buenas personas en la derecha, en la izquierda, en el centro, arriba y abajo.